La Convención Ramsar celebra hoy como todos lo años el Día de los Humedales. Este año, bajo el lema “Humedales para la reducción del riesgo de desastres”, se presenta como una excelente oportunidad para poner de relieve la importancia de los humedales como protección natural frente a los desastres provocados por el avance creciente del cambio climático.
En Argentina, un ejemplo de como la pérdida de humedales está afectando la natural protección a los desastre naturales es el de la Cuenca del río Lujan. El manejo inadecuado de esta cuenca que tiene una superficie de 3.440 km2 ha llevado a la pérdida de uno de los servicios ambientales más importantes que brinda el humedal como es la mitigación de los eventos climáticos extremos. El aumento de las precipitaciones, resultado de la variabilidad climática y el cambio climático global, está provocando un aumento de las inundaciones en su área de influencia y afecta la vida de la gente que allí habita. La construcción de grandes desarrollos inmobiliarios en el valle de inundación del río Lujan generó la disminución de la capacidad del humedal de actuar como una esponja reteniendo el agua. El desarrollo de obras de infraestructura como endicamientos y terraplenes interceptan el natural escurrimiento del agua y generan mayores inundaciones. Un estudio de nuestra organización realizado en el año 2015 identificó 90 urbanizaciones con una superficie entre 5.000 y 10.000 hectáreas que están modificando la transparencia hidrológica del humedal y aumentado el efecto de los eventos climáticos extremos. Una gestión adecuada del humedal puede hacer que las comunidades tengan la suficiente resiliencia para prepararse para los desastres, afrontarlos y recuperarse de estos incluso mejor que antes. Antes del desastre, para minimizar el impacto es importante designar áreas naturales y humedales protegidos en zonas propensas a inundaciones o tormentas y de esa manera reforzar la protección natural que brinda la naturaleza.
Cuando se produce un fenómeno extremo como los que estamos viendo en los últimos años, los humedales saludables pueden absorber parte de su impacto, reduciendo los daños a las comunidades locales. Los humedales también pueden acelerar
la recuperación después de un desastre, actuando como filtros naturales y restaurando nutrientes.